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La ruta de Orellana - por: Jorge Zavaleta Alegre

Fuente/Sorce: La ruta de Orellana » Opinión | Los Andes » Noticias Puno Perú - losandes.com.pe


La ruta de Orellana


Escribe: Jorge Zavaleta Alegre | Opinión 

¿Como aprovechar la amazonia para el desarrollo del país con el menor deterioro de los recursos no renovables? ¿Cuáles son las nuevas estrategias que actualmente se vale el capital transnacional? ¿Quiénes son los más afectados por las transnacionales?

Son tres preguntas generales planteadas a Magin Barcia sobre la ruta de Francisco de Orellana. Sus respuestas demandan muchas páginas y años de estudio. Su reciente novela Oro Verde, lleva este título porque aún existe un maravilloso y encantador lugar donde el visitante tiene la posibilidad de convivir con la naturaleza. En un esfuerzo de síntesis, nos habla de esta parte del mundo, convertida en el siglo XXI en la zona más preciada del planeta, eje de la globalización Sur-Sur.

Para el autor, petróleo y oro son los recursos más preciados de este universo. En los últimos años se aplica “tecnología moderna”, vacunas al personal, se evita contacto con los pobladores nativos, pero al final existe un fuerte impacto en las comunidades nativas, que pierden su identidad, abandonan sus costumbres ancestrales y se vuelven dependientes de las transnacionales. El problema se agudiza cuando las petroleras se marchan del lugar. El oro contamina el agua y los separadores químicos que reemplazan al mercurio no son suficientes para eliminar el impacto negativo.

Plantea que en lugar de hablar solo de la extracción de petróleo para la generación de energía, se puede utilizar paneles solares y la fuerza del caudal de los ríos. Esta tecnología se aplica en muchos pueblos del Brasil, tratando de reducir la erosión de suelos.

Para frenar la deforestación del bosque será necesario enseñar métodos naturales de abono. Al no disponer de recursos económicos, el campesino para habilitar una hectárea de terreno en el bosque primario, dedica un supremo esfuerzo junto con su familia. La ganadería requiere de buenos pastos y suelos. Aunque el ganado cebú es bastante resistente, la inundación del suelo es factor limitante para la multiplicación de la especie.
La biodiversidad está amenazada por la extracción intensiva de las plantas ornamentales y medicinales, la caza de especies silvestres, en tanto la pesca pasa por severas formas extractivas de alevines o adultos para el comercio de peces tropicales.

Más alternativas. Propiciar viveros de especies de gran valor comercial en vías de extinción. Reforestación y siembra de especies nativas, cuyos frutos - ápice, hojas, látex y corteza, en otros – son de alto valor. Zoocriaderos para frenar la caza y piscigranjas. Factorías e ingenios múltiples de transformación como reaserraderos y factorías de múltiple uso.

El progreso y acumulación de riqueza está relacionada con las concesiones forestales, monocultivos y bonos de carbono: co2, venta de oxígeno. Sería de primordial importancia investigar las irregularidades en las concesiones forestales. En la Amazonía todavía quedan cientos de comunidades indígenas por reconocer y titular. La palma aceitera está asociada a la deforestación y han aparecido traficantes de tierras al interior y en los márgenes del monocultivo.

Varios países se comprometieron a reducir el envío al aire (atmósfera) de varios gases contaminantes, entre ellos el CO2. El dinero que ofrecen es mínimo porque se queda entre intermediarios y dueños del negocio. Hay que levantar sospechas sobre las ONGs ambientales radicales.

El autor de las novelas Oro Verde y Amazonas, Maguin Barcia (30/09/54), es un experto en petróleo, trabajó 10 años en Petroperú. Nació en la barcaza-hospital de la compañía Texaco, en la confluencia del Nahuapa y Tigre, en un extenso terreno de propiedad de su abuelo materno Magín Boria Solé, catalán llegado a América en las postrimerías del boom del caucho. Fue miembro de la Legión Extranjera Francesa, que había luchado en el Congo Belga. El nieto revela que el abuelo dejó esa actividad porque en su hogar se rebelaron contra el abuso a los aborígenes. El otro guerrero veterano fue su padrino HiroOkuyama, un oficial japonés que también se vino a América.  


1.900 razones para leer 'Guerra y Paz' | elmundo.es

Fuente/Source1.900 razones para leer 'Guerra y Paz' | Cultura | elmundo.es 

"'Guerra y Paz', la gran novela épica de León Tolstoi" 



1.900 razones para leer 'Guerra y Paz'

Imagen de archivo de León Tolstoi.
Imagen de archivo de León Tolstoi.
Durante su última visita a China, el pasado mes de septiembre, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, sorprendió a una estudiante del Instituto de Lenguas Extranjeras de Dalian absorta en la lectura de 'Guerra y Paz', la gran novela épica de León Tolstoi. "Es muy interesante, pero muy voluminosa. Son cuatro tomos", le advirtió el líder del Kremlin.
No cabe duda que las casi 1.900 páginas de 'Guerra y Paz' imponen de entrada como la cerviz de un gorila de discoteca o los colmillos perfectamente curvados de un mamut siberiano.
Si bien en Rusia la obra está prescrita como lectura obligatoria en las escuelas, en España son legión quienes se parapetan en el grosor de la novela para evitar coger por los cuernos la que probablemente sea la mejor novela de todos los tiempos. "Cuando se lee a Tolstoi, se lee porque no se puede dejar el libro", decía Vladimir Nabokov, convencido de que la amenidad no tiene por qué estar reñida con la amplitud.
Coincidiendo con el centenario de la muerte de Tolstoi, que se conmemora este año, la reedición en España de 'Guerra y Paz' a cargo de 'El Aleph' (con traducción de Lydia Kúper), le quita el polvo a una novela imprescindible, epopeya coral de una época y radiografía del alma humana que no pocos consideran La Biblia de la literatura.
"'Guerra y Paz' nos cautiva porque contiene esos problemas filosóficos eternos que preocupan a todos los hombres: qué significa el amor o qué es el mal, como cuando Bezujov se pregunta por qué la gente mala se agrupa tan rápidamente y la gente buena no", explica a ELMUNDO.es Irinia Petrovitskaya profesora de literatura en la Universidad Estatal de Moscú (MGU) experta en la obra de Tolstoi.
Portada de una de las ediciones de 'Guerra y paz' en ruso.
Portada de una de las ediciones de 'Guerra y paz' en ruso.
Hace diez años Irina estaba en Barcelona, cuando sufrió un acceso alérgico que la condujo a un estado de muerte clínica en un hospital de Tarragona. "Estando allí me sorprendieron los médicos españoles que, al saber que yo era profesora de la universidad de Moscú, para devolverme a la vida me decían: 'Tolstoi, 'Guerra y Paz', Dostoyevski...'. Aquello fue muy conmovedor", recuerda.
Durante aquel trance, tumbada boca arriba en la camilla de aquel hospital, Irina se sintió como el héroe de 'Guerra y Paz', el príncipe Andrei Bolkonski, que mientras yace herido en el campo de batalla de Austerlitz clava su mirada en el cielo y en Napoleón (que se le acerca) para comprender de un plumazo el misterio de las alturas, de la altura infinita del firmamento y de la altura escasa del emperador francés ("Bonaparte le parecía un ser pequeñísimo e insignificante al lado de lo que estaba ocurriendo en su alma y el alto cielo infinito por donde se deslizaban las nubes").
'Guerra y Paz' es un electroshock para el alma. Sus páginas están trufadas de cientos de consejos ("¡goza de estos momentos de felicidad,trata de que te amen, ama! No hay más verdad que esa en el mundo"), de reflexiones, de meditaciones ("sólo conozco dos males reales en la vida: el remordimiento y la enfermedad", dice Andrei), así como de vivos diálogos sobre la muerte.
Además de exhaustivo manual de historia de las guerras napoleónicas (en 1867 Tolstoi visitó Borodinó para trazar croquis del campo de batalla), 'Guerra y Paz' quizá sea el libro de autoayuda más extenso jamás escrito.
"¿Quién soy yo?, ¿para qué vivo?, ¿para qué nací? Estas son preguntas sobre el sentido de la vida se la hacían para sí Tolstoi y Dostoyevski", explica Irina, que incide en la idea tolstoiana, presente en 'Guerra y Paz', de la responsabilidad del individuo ante el destino del mundo, uno de los rasgos del alma rusa pintado por la literatura clásica que presentan algunos personajes de la novela y también de 'Anna Karenina', su otra obra cumbre. "No tratan simplemente de buscar la comodidad individual en este mundo, sino de ver qué pueden hacer para la humanidad, para todo el mundo", afirma Irina.

Sus personajes

Dotando de vida eterna a sus personajes Tolstoi consuma su milagro como creador, como 'Dios creador' de la literatura. Porque debajo de sus charreteras, de sus faldones, de sus corsés y de sus uniformes, los personajes de 'Guerra y Paz' reviven con cada lectura. Derrochan vitalidad cuando aman, cuando meditan, cuando se baten a duelo, cazan liebres o bailan en salones palaciegos; están vivos cuando matan franceses en Borodinó, cuando se emboban ante la visión del zar Alejandro I ("Dios mío, qué feliz sería si me ordenada arrojarme ahora mismo al fuego", piensa Nikolai Rostov) o cuando reflexionan sobre el amor o la gloria ("a nadie se lo confesaré jamás, pero, Dios mío, ¿qué le voy a hacer si no deseo más que la gloria y el amor de los hombres?", se pregunta el príncipe Andrei).
"Tolstoi nos está diciendo en 'Guerra y Paz' que hay dos niveles de existencia, dos niveles de comprensión de la vida: la guerra y la paz, entendida ésta no solo como ausencia de guerra, si no como entendimiento entre las personas. O bien estamos enfrentados con nosotros mismos, con la gente y con el mundo o estamos reconciliados con él; y en este caso el hombre se siente feliz. A mí me parece que eso debe cautivar a cualquier lector, de cualquier país", explica Irina, que envidia a quienes aún no han saboreado la obra rusa con más denominación de origen.
A los personajes de 'Guerra y Paz', en perpetua búsqueda de sí mismos, se les sale la vida por los ojos (el rasgo predilecto de Tolstoi), incluso cuando se les cierran los párpados, como al mariscal Kutuzov, que se humaniza ante nuestros ojos al quedarse traspuesto en plena la exposición del plan de batalla de Austerlitz. Pero no todo es tragedia y existencialismo en la obra cumbre de Tolstoi.

El humor

El humor también flota por las páginas de 'Guerra y Paz' como el humo en el campo de batalla. Imposible no esbozar una sonrisa cuando vemos al padre del príncipe Andrei, cegado ya por la demencia senil, empeñado en cambiar cada noche la posición de su cama, o cuando leemos el siguiente párrafo: "Se decía que [los franceses] ya se habían llevado de Moscú todas las oficinas públicas y [...] sólo por eso Moscú debía mostrarse agradecida a Napoleón".
"En el siglo XXI este libro debe ser considerado como un libro de culto, como un 'bestseller' emocionante, porque ante todo es un libro que trata sobre el amor, sobre el amor de una heroína memorable como Natasha Rostov y de Andrei Volkonsi, y después de Pierre Bezujov. Es la persona que quiere a su marido, a su familia. Eso son los conceptos sin los que nadie puede vivir. La novela está impregnada de cariño, de amor, de todo lo terrenal, de amor a la gente, a cada uno de nosotros", explica emocionada Nina Nikitina, 'guardiana' del museo de Yasnaia Polaina, la hacienda donde nació, vivió, escribió y fue enterrado Lev Tosltoi trasmorir en 1910 en la casa del jefe de estación de Astapovo.
Según ella, 'Guerra y Paz' desprende optimismo por los cuatro costados de cada tomo porque "fue escrita en los años felices de la vida de Tolstoi, cuando se sentía escritor con todas las fuerzas de su alma, como él mismo aseguraba, gracias a que tenía las tablas de su familia, en concreto de Sofia, que constantemente pasaba a limpio sus escritos", explica Nikitina.

Una obra universal

¿Qué hace de 'Guerra y Paz' una obra tan universal? ¿Cómo es posible que la peripecia de un puñado de condes, príncipes y princesas rusos del siglo XIX siga conmoviendo a los lectores del siglo XXI? "A mis estudiantes en sus 22-23 años lo que más les preocupa es el amor o la familia. Si es posible hoy en día formar una familia, y eso es algo que está presente en la obra de Tolstoi", concluye Irina.
"No te cases nunca, nunca, amigo mío; te lo aconsejo. No te cases antes de que puedas decirte a ti mismo que has hecho todo lo posible por dejar de amar a la mujer escogida [...]", le dice el príncipe Andrei Bolkonski, arquetipo del héroe ruso, a Pierre Bezujov, personaje antitético de naturaleza melancólica y torpe (se le resbalan los anteojos y tropieza con los muertos) que fue interpretado por Henry Fonda en la versión cinematográfica de 1956. La conversación entre Andrei y Pierre tiene lugar en un salón palaciego de Moscú poco antes de la invasión napoleónica de Rusia de 1812, pero es probable que si aguza el oído la oiga hoy en el autobús camino del trabajo.  Por Daniel Utrilla | Moscú (25.10.2009)